Las empresas y, como tales, las entidades bancarias tratan de mejorar su posición competitiva en el segmento de negocio en el que se ubican, de tal forma que se muestran especialmente interesadas en comparar sus indicadores de gestión con los obtenidos por sus competidores, detectando con ello aquellas áreas o elementos que muestran debilidades y, en consecuencia, que pueden ser mejorados. No obstante, en las grandes organizaciones con un amplio número de sucursales o unidades de negocio, el conocimiento individual de la eficiencia de las distintas unidades dentro de la organización es un elemento primordial para el desarrollo y control de la gestión de la empresa, ya que, del comportamiento individual de cada unidad dependerá el resultado del conjunto.
La literatura de gestión empresarial, refleja este comportamiento en el cual hay múltiples estudios que investigan mediante el benchmarking la situación de la empresa respecto de sus competidores. Por el contrario, son pocos los estudios que se centran en el benchmarking interno y , en consecuencia, consideran los aspectos operativos. Sin embargo, si las ineficiencias operativas pudieran ser identificadas mediante métodos más objetivos o precisos, la dirección podría tratar de incrementar la eficiencia operativa, lo cual redundaría en un incremento de la eficiencia y de la capacidad competitiva de la empresa.
Es en este escenario, donde el uso específico de otros métodos como el DEA (Análisis Envolvente de Datos), puede servirnos como un método alternativo y/o complementario para evaluar la productividad de las sucursales de una entidad bancaria. El DEA es una metodología que emplea las técnicas de programación matemática lineal (método del simplex) para determinar la eficiencia relativa de cada unidad mediante la optimización de un conjunto de variables, y en el que se puede orientar el análisis bien hacia la medida de la eficiencia de los Input o bien hacia el Output. El primero consistiría en minimizar los recursos empleados para obtener un determinado nivel de actividad, de producción o de ventas, y el segundo, en maximizar el nivel de actividad o de producción que puedo obtener dados los recursos que empleo. En cualquier caso, para decidir el enfoque previo parece razonable orientarlo hacia aquellas variables sobre las que se tiene un mayor grado de control.



